Este artículo explora sus diferencias, las áreas de superposición y cómo su integración puede respaldar un continuo de atención que abarca desde el ámbito de la atención primaria hasta el especializado. La integración de estos conceptos vincula la prevención, la promoción de la salud y la gestión de la atención compleja. Al alinear las perspectivas clínicas y de salud pública, el uso combinado de la fragilidad y la CI ofrece un enfoque holístico y centrado en la persona para la transformación del sistema de atención, con el potencial de impulsar estrategias coordinadas que fortalezcan tanto la práctica geriátrica como la salud pública en diversas poblaciones
Autora: Déborah Oliveira
